La cirugía, resección u operación se considera uno de los tratamientos más prometedores y convencionales de muchos tumores benignos y malignos, ya que asegura el menor daño a los tejidos circundantes en comparación con la quimioterapia y la radioterapia. Otra razón para considerar la cirugía como la opción de tratamiento preferida es que el tumor se puede extirpar sin un riesgo innecesario de daño tisular. Se pueden realizar diferentes tipos de cirugías, ya sean abiertas o mínimamente invasivas, dependiendo de varios factores:

  • El motivo de la cirugía
  • La parte del cuerpo donde se realizará la cirugía.
  • La masa de tumor que se va a extirpar.
  • Preferencia del paciente

Las cirugías también varían según la etapa del cáncer. La cirugía puede:

  • Eliminar todo el tumor de una parte determinada.
  • Reducir un tumor en caso de que su extirpación pueda causar daño a un órgano determinado.
  • Aliviar los síntomas del cáncer en los casos en que un tumor grande causa dolor o presión intensa en cualquier parte del cuerpo.

En el caso de una cirugía abierta, se hace un corte grande y generalmente resulta en la extirpación del tumor junto con una cierta cantidad de tejidos sanos asociados con algunos ganglios linfáticos muy presentes. Por el contrario, para la cirugía mínimamente invasiva, el cirujano hace algunos cortes pequeños en lugar de uno grande y luego, con la ayuda de un laparoscopio, que es un tubo delgado con una cámara adherida, observa el tumor en detalle. La cámara muestra la imagen en una pantalla que ayuda al cirujano a controlar su actividad (1). Luego, el tumor, junto con una pequeña cantidad de tejidos sanos, se extrae cuidadosamente con la ayuda de herramientas quirúrgicas especializadas.

Bibliografía

1 Wagner A et al. Virtual image guided navigation in tumor surgery—Technical innovation. Journal of Cranio-Maxillofacial Surgery. 1995;23(5):271-273